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El verano suele ser una época en la que muchas empresas reducen su actividad. Las vacaciones escalonadas, la menor presencia de personal en las oficinas o el teletrabajo desde distintos lugares modifican el funcionamiento habitual del negocio y pueden aumentar la exposición a determinados riesgos.

Aunque la actividad disminuya durante julio y agosto, las responsabilidades de la empresa siguen siendo las mismas. Una avería, un incidente informático, un robo o un ciberataque pueden producirse en cualquier momento, por lo que la planificación previa resulta fundamental para mantener la continuidad del negocio.

Menos personal, más vulnerabilidad

Cuando parte de la plantilla está de vacaciones es habitual redistribuir funciones, asumir nuevas responsabilidades o dejar determinados procesos en manos de menos personas.

Esta situación puede provocar retrasos en la detección de incidencias, menor capacidad de respuesta o incluso errores derivados de la falta de supervisión.

Por ello, es recomendable identificar previamente las tareas críticas de la empresa y establecer protocolos que permitan actuar con rapidez ante cualquier imprevisto.

La ciberseguridad también necesita vigilancia en verano

Los ciberdelincuentes conocen perfectamente los periodos vacacionales y aprovechan estas fechas para incrementar sus ataques.

Correos electrónicos fraudulentos, intentos de suplantación de identidad, ransomware o accesos no autorizados son algunas de las amenazas más habituales durante los meses de verano.

La combinación de teletrabajo, conexiones desde redes Wi-Fi públicas y una menor supervisión interna aumenta el riesgo de sufrir un incidente de seguridad.

Mantener actualizados los sistemas, utilizar conexiones seguras, activar la autenticación multifactor y formar a los empleados que permanecen en activo son medidas básicas para reducir la exposición al riesgo.

 

Revisar los seguros antes de las vacaciones

Antes de que llegue el periodo estival conviene comprobar que la empresa dispone de un programa asegurador adaptado a su actividad y a los riesgos reales a los que está expuesta.

Además de los seguros tradicionales, cada vez adquieren mayor importancia coberturas como:

  • Ciberseguro para hacer frente a ataques informáticos y filtraciones de datos.
  • Seguro de pérdida de beneficios ante una interrupción de la actividad.
  • Responsabilidad civil para posibles reclamaciones de terceros.
  • Daños materiales en oficinas, almacenes o instalaciones.

Revisar estas coberturas antes del verano puede evitar importantes consecuencias económicas si se produce un incidente.

Preparar un plan de continuidad

Toda empresa debería disponer de un protocolo que establezca cómo actuar si durante las vacaciones ocurre una incidencia importante.

Definir responsables, mantener actualizados los contactos de proveedores y aseguradoras, realizar copias de seguridad y garantizar el acceso a la información crítica son medidas que permiten minimizar el impacto de cualquier imprevisto.

La continuidad del negocio no depende únicamente de la tecnología; también requiere organización y planificación.

La prevención sigue siendo la mejor inversión

Muchas incidencias que afectan a las empresas durante el verano podrían reducirse con una planificación adecuada.

Revisar los sistemas de seguridad, actualizar las medidas de protección informática, comprobar las coberturas aseguradoras y preparar protocolos internos son acciones que aportan tranquilidad y permiten afrontar el periodo vacacional con mayores garantías.

En Bureau Brokers ayudamos a empresas de todos los sectores a identificar sus riesgos y diseñar soluciones aseguradoras adaptadas a su actividad, para que el verano solo sea sinónimo de descanso y no de preocupaciones.