Contratar un seguro de viaje puede parecer una tarea sencilla: elegir destino, indicar las fechas y seleccionar una opción. Sin embargo, detrás de una póliza existen coberturas, límites y exclusiones que conviene conocer antes de contratar.
El problema es que muchas veces solo descubrimos qué cubre realmente nuestro seguro cuando ya ha ocurrido algo: una enfermedad en el extranjero, la cancelación del viaje, una maleta que no aparece o un accidente mientras practicamos una actividad deportiva.
Por eso, más que contratar un seguro de viaje, lo importante es contratar el seguro adecuado para el viaje que vamos a realizar. Repasamos algunos de los errores más habituales.
1. Elegir el seguro únicamente por el precio
Es probablemente uno de los errores más frecuentes. Dos seguros de viaje aparentemente similares pueden ofrecer niveles de protección muy diferentes.
Comparar únicamente la prima puede llevarnos a contratar una póliza con límites insuficientes, franquicias que desconocíamos o sin alguna cobertura que resulta especialmente importante para nuestro destino.
Antes de decidir conviene valorar el conjunto de la póliza: coberturas, capitales asegurados, exclusiones, franquicias y servicios de asistencia.
2. No prestar suficiente atención a los gastos médicos
Cuando viajamos al extranjero, la asistencia sanitaria debería ser uno de los principales aspectos que revisar.
El coste de recibir atención médica puede variar enormemente dependiendo del país. Una consulta, una prueba diagnóstica, una hospitalización o una intervención pueden representar un desembolso considerable en determinados destinos.
Por eso es fundamental comprobar qué límite establece la póliza para gastos médicos y hospitalarios, así como las condiciones de la asistencia y otras prestaciones relacionadas, como el traslado o la repatriación.
No todos los destinos presentan las mismas necesidades y la cobertura adecuada para un viaje puede resultar insuficiente para otro.
3. Pensar que cualquier cancelación está cubierta
Otro error habitual es creer que contratar un seguro con cobertura de cancelación permite recuperar el importe del viaje siempre que finalmente decidamos no viajar.
La cobertura de anulación funciona de acuerdo con las causas contempladas en la póliza. Una enfermedad, un accidente u otras circunstancias determinadas pueden estar incluidas, pero esto dependerá de las condiciones contratadas.
También es importante comprobar cuándo debe contratarse la cobertura de cancelación, ya que pueden existir condiciones o plazos específicos.
Leer estas condiciones antes de reservar o contratar evita descubrir demasiado tarde que el motivo que nos impide viajar no está contemplado.
4. No comprobar la cobertura del equipaje
La pérdida, el robo, los daños o el retraso en la entrega del equipaje son algunos de los problemas que pueden surgir durante un viaje.
Pero disponer de cobertura de equipaje no significa necesariamente que cualquier objeto y cualquier importe estén cubiertos.
Conviene revisar los límites de indemnización, las condiciones aplicables a objetos de especial valor y qué documentación será necesaria para realizar una reclamación.
Además, si una compañía de transporte pierde o retrasa nuestro equipaje, es importante comunicar la incidencia y conservar los justificantes correspondientes.
5. Olvidarse de las actividades y deportes que vamos a practicar
Unas vacaciones pueden incluir mucho más que turismo. Buceo, senderismo, esquí, ciclismo, deportes acuáticos o determinadas actividades de aventura pueden requerir coberturas específicas.
El hecho de disponer de un seguro de viaje no implica que cualquier actividad deportiva esté automáticamente incluida.
Si tenemos previsto realizar alguna actividad especial durante las vacaciones, es recomendable comunicarlo antes de contratar y comprobar expresamente que queda contemplada en la póliza.
6. No fijarse en las franquicias y límites
Una póliza puede indicar que determinada situación está cubierta, pero eso no significa necesariamente que la aseguradora asuma el 100 % de cualquier gasto.
Algunas coberturas pueden incorporar franquicias, límites económicos, sublímites o determinadas condiciones para poder utilizarlas.
Son detalles que pueden pasar desapercibidos durante la contratación, pero que adquieren una enorme importancia cuando necesitamos hacer uso del seguro.
7. Contratar sin pensar en las características del viaje
No necesita la misma protección una escapada de cuatro días por Europa que unas vacaciones de varias semanas en otro continente.
El destino, la duración, las actividades previstas, el número de viajeros o incluso el tipo de desplazamiento son factores que deberían tenerse en cuenta.
Por eso, utilizar siempre el mismo criterio para contratar un seguro de viaje puede llevar a disponer de coberturas que no se corresponden con las necesidades reales.
8. No saber cómo utilizar el seguro cuando ocurre algo
Podemos tener una buena póliza y, aun así, encontrarnos con dificultades si desconocemos cómo actuar ante una emergencia.
Antes de viajar conviene guardar el número de asistencia de la aseguradora, tener accesible la información de la póliza y conocer el procedimiento que debemos seguir si necesitamos atención médica o sufrimos cualquier otra incidencia.
También es recomendable conservar facturas, denuncias, partes médicos y cualquier otro documento relacionado con el incidente.
Antes de viajar, dedica unos minutos a revisar tu seguro
El seguro de viaje no debería ser simplemente otro trámite dentro de la preparación de las vacaciones. Su verdadera importancia aparece precisamente cuando algo no sale según lo previsto.
Revisar los gastos médicos, la cancelación, el equipaje, las actividades deportivas, las franquicias y los límites permite saber de antemano con qué protección contamos y evitar falsas expectativas.
En Bureau Brokers te ayudamos a analizar las características de tu viaje y encontrar una solución aseguradora adaptada a tus necesidades, para que puedas salir de vacaciones sabiendo qué tienes cubierto y cómo actuar ante cualquier imprevisto.


