Prácticamente todas las empresas trabajan con datos personales: nombres, direcciones, teléfonos, cuentas bancarias, información de empleados o datos recopilados a través de su página web.
Custodiar esta información implica una responsabilidad. Un correo enviado por error, la pérdida de un ordenador, un acceso no autorizado o un ciberataque pueden exponer los datos y llegar a paralizar la actividad del negocio.
Cumplir el Reglamento General de Protección de Datos es imprescindible, pero no elimina completamente el riesgo. Por eso, las empresas deben combinar prevención, seguridad y una protección aseguradora adaptada a su actividad.
¿Qué exige el RGPD?
El RGPD establece que las organizaciones deben aplicar medidas técnicas y organizativas adecuadas a la información que manejan y a los riesgos asociados a su tratamiento.
Estas medidas pueden incluir controles de acceso, actualización de los sistemas, copias de seguridad, cifrado, formación de los empleados y procedimientos para responder ante un incidente.
No todas las empresas necesitan el mismo nivel de protección. Una clínica, una asesoría, una tienda en línea o una academia manejan datos diferentes y se enfrentan a consecuencias distintas.
¿Qué ocurre ante una brecha de datos?
Una brecha de seguridad no siempre está provocada por un ataque informático. También puede producirse por un error humano, el robo de un dispositivo, la pérdida accidental de información o el acceso de una persona no autorizada.
Cuando el incidente pueda suponer un riesgo para los derechos y libertades de las personas, la empresa responsable deberá notificarlo a la autoridad de control. Con carácter general, el plazo máximo es de 72 horas desde que tiene conocimiento de la brecha.
Si el riesgo para las personas afectadas es alto, también puede ser necesario informarles sin dilación indebida. Esto obliga a disponer de un procedimiento que permita identificar, contener y valorar rápidamente lo sucedido.
El papel del ciberseguro
El ciberseguro ayuda a la empresa a responder ante determinados incidentes tecnológicos y brechas de seguridad. Dependiendo de la póliza, puede incluir asistencia informática, análisis del ataque, recuperación de datos, defensa jurídica, comunicación con las personas afectadas y apoyo en la gestión de la crisis.
Algunas modalidades también contemplan las pérdidas ocasionadas por la interrupción de la actividad, las reclamaciones de terceros o ciertos fraudes informáticos.
Sin embargo, no todos los ciberseguros ofrecen las mismas garantías. Es fundamental revisar los límites, las franquicias, las exclusiones y las medidas de seguridad exigidas por la aseguradora.
Contratar un seguro no sustituye la obligación de proteger los sistemas, actualizar los equipos, formar a los empleados y realizar copias de seguridad.
Responsabilidad civil y protección de datos
Una filtración puede causar perjuicios a clientes, empleados, proveedores u otras personas. Si consideran que la empresa no protegió correctamente su información, podrían presentar una reclamación por los daños sufridos.
La responsabilidad civil puede ayudar a afrontar determinadas reclamaciones y gastos de defensa, dentro de los límites establecidos en la póliza.
Esta cobertura puede encontrarse en un seguro de responsabilidad civil general, profesional o tecnológica, o formar parte del propio ciberseguro. Por eso, conviene revisar cómo se coordinan las diferentes pólizas y comprobar que no existan vacíos o duplicidades.
Además, una sanción administrativa y una reclamación por daños son cuestiones diferentes. La posible cobertura de multas y sanciones está sujeta a la legislación y a las condiciones del contrato, por lo que no debe darse por garantizada.
Continuidad de negocio: recuperar la actividad
Un incidente informático puede impedir el acceso a programas, archivos, sistemas de facturación o canales de atención al cliente. Incluso sin una filtración de datos, la paralización puede generar pérdidas importantes.
El plan de continuidad de negocio permite identificar los procesos esenciales y establecer cómo mantener o recuperar la actividad. Debe incluir copias de seguridad protegidas, procedimientos de recuperación, responsables definidos y pruebas periódicas.
La cobertura de interrupción de negocio puede complementar este plan, ayudando a compensar determinadas pérdidas económicas ocasionadas por la paralización.
¿Qué seguros conviene revisar?
La solución dependerá del tipo de datos tratados, la actividad de la empresa, su dependencia tecnológica, los proveedores externos y el posible impacto de un incidente.
Habitualmente conviene analizar:
- El seguro de ciberriesgos.
- La responsabilidad civil general o profesional.
- La interrupción de negocio o pérdida de beneficios.
- Los daños en equipos y soportes informáticos.
- La asistencia jurídica y la gestión de crisis.
El seguro no evita un ataque ni garantiza por sí solo el cumplimiento del RGPD. Su función es complementar las medidas preventivas y reducir el impacto económico, operativo y legal de determinados incidentes.
En Bureau Brokers analizamos las características de cada negocio para diseñar una protección coherente y adaptada a sus riesgos tecnológicos, profesionales y operativos.
Porque trabajar con datos personales implica asumir responsabilidades, pero también estar preparado para responder correctamente si algo falla.
No arriesgues, contacta con nosotros y asegura tu tranquilidad.


